Enfoque

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Por: Annette Planells


Mientras sigamos prestando atención a los diversos recursos de distracción que a diario vemos en las redes y que, en las últimas semanas se han estado generando desde el epicentro de la Asamblea, por más indignantes que nos parezcan, dejamos de poner nuestro enfoque y presión en lo verdaderamente prioritario para el país. Hoy tenemos una oportunidad de oro para impulsar los cambios que urgentemente necesitamos, y la invitación va para que nos centremos en ellos, dejando todo ruido que confunde y nos aleja de lograr dichos cambios.

En la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional se iniciaron las consultas ciudadanas sobre la reforma constitucional, un tema prioritario que debe interesarnos a todos, porque toca la columna vertebral del marco legal de nuestra democracia. Los miembros de la comisión establecieron un calendario para hacer las consultas en todo el país y, de esta manera, consensuar las posibles reformas al contrato social.

Entre las principales propuestas de la reforma constitucional están: la limitación a la reelección de los diputados, romper con el círculo vicioso de que los diputados investigan y juzgan a los magistrados y los magistrados a los diputados, la independencia financiera del Órgano Judicial, cambios a la conformación de los circuitos electorales, entre otros. Los ciudadanos tenemos la oportunidad de revisar y aportar a estas reformas y debemos aprovecharla.

Por otro lado, durante la primera semana del nuevo gobierno, el diputado Juan Diego Vásquez presentó un proyecto de ley que modifica el reglamento interno de la Asamblea. Este proyecto cumple con la necesidad de transparentar el desempeño y la acción legislativa, que ha dado suficientes escándalos como para lograr un apoyo masivo al clamor #ElQueNoVaNoCobra.

Temas como el descuento a los diputados que no asistan a las sesiones del pleno, la eliminación de algunos privilegios excesivos, visibilizar el voto de cada diputado, la publicación de los proyectos de ley y sus modificaciones de manera oportuna, la publicación de todas las planillas, la lista de asistencia y, temas administrativos, figuran entre las principales modificaciones que buscan fortalecer la institucionalidad de la Asamblea Nacional y la transparencia de su gestión.

A la misma vez, la Asamblea aprueba 20 mil dólares mensuales para que cada diputado contrate su equipo de trabajo. Si bien un diputado que vaya a la Asamblea a trabajar, necesita de un equipo de personas que lo ayuden a ser efectivo en su gestión, lo cierto es que los panameños sabemos que la mayoría de ellos no hará buen uso de estos fondos.

Hay otras iniciativas importantes, como la presentada por Consulta Ciudadana para impedir que diputados y suplentes puedan dirigir federaciones deportivas, o el proyecto de ley que busca que no prescriban los delitos de corrupción.

Sin embargo, a pesar del apoyo ciudadano a la iniciativa, su discusión no ha empezado. En su defecto, se han introducido al debate una cantidad de proyectos de ley absurdos que apuntan a distraer a la población, a fin de que no se logren los verdaderos cambios. Estas discusiones acaparan la atención de medios y ciudadanos y nos desenfocan del esfuerzo que debemos hacer todos para impulsar las verdaderas transformaciones que necesitamos en nuestro país.

Es la política del espectáculo, en la que nos entretienen con acciones que nos escandalizan o despiertan miedos y temores, mientras alargan un debate impostergable, que tendría un verdadero impacto en la Asamblea Nacional.

En esa línea, resulta crítico que el actual presidente de la Asamblea, el diputado Marcos Castillero, quien se comprometió a presidir una Asamblea con transparencia, cumpla y respalde estas palabras con sus actuaciones, empezando por publicar los detalles de las planillas, con el nombre, número de cédula, descripción del cargo y diputado con el que trabaja cada persona.

No permitamos que un par de diputados con intereses muy particulares y dañinos para el país marquen nuestra agenda y comprometan nuestro futuro. Enfoquémonos en apoyar las iniciativas que poco a poco lograrán mejorar nuestras instituciones y, especialmente, la calidad del principal órgano del Estado: la Asamblea Nacional.

La autora es miembro de Movin y conductora del programa ‘Sal y pimienta’. 

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