Griten: ¡JUSTICIA!

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Por: Annette Planells
 

Hace mucho tiempo que no se sentía optimismo frente a la realidad nacional, especialmente en lo relativo a la justicia. El gobierno del presidente Laurentino Cortizo ha terminado un proceso transparente, siguiendo los compromisos del Pacto de Estado por la Justicia, complementado con evaluaciones profesionales basadas en un perfil. Este proceso trajo como resultado una pequeña luz de esperanza y una demostración de que, lo esencial para cambiar el rumbo del país, es la voluntad para hacer las cosas correctamente.

Esto, de ninguna manera, garantiza que los tres seleccionados lograrán rescatar la justicia. El proceso no garantiza tampoco que los nuevos magistrados no puedan desilusionarnos una vez que sean ratificados y asuman su posición en la Corte Suprema. Lo cierto es que el proceso mejora las probabilidades y, al final, el resultado dependerá de la voluntad de los designados.

Nosotros en MOVIN hemos venido planteando la necesidad de definir perfiles y aplicar procesos de valoración en la selección de personas para posiciones de alta incidencia nacional desde el año 2015. No podemos escatimar recursos en la búsqueda de personas que tendrán un enorme impacto en la vida de todos los ciudadanos, por lo que públicamente felicitamos al presidente Laurentino Cortizo por liderar este esfuerzo y sembrar esta semilla que esperamos resulte en una mejor justicia para todos.

El tema ahora es que la Asamblea Nacional juegue el rol que le corresponde en democracia. El proceso de ratificación no debe ser automático, es importante que se escuche a los ciudadanos que tienen observaciones sobre las designaciones, y que el resultado se determine en un proceso transparente y respetuoso, tal como se inició por parte del Órgano Ejecutivo. Bajo ninguna circunstancia se debe “negociar” la ratificación. A los diputados les toca elevarse a la altura de esta decisión y cumplir con la oportunidad que les brinda la historia para cambiar el destino de nuestra democracia.

Si la Asamblea ratifica los nombramientos en el tiempo estipulado, los tres nuevos magistrados le enviarán al país la primera y una de las más importantes señales sobre su compromiso de transformación: la elección de la nueva junta directiva de la Corte Suprema de Justicia por los próximos dos años.

María Eugenia López, Maribel Cornejo y Carlos Vásquez: los ojos de todos los ciudadanos estarán muy pendientes de sus decisiones. Todos tienen la experiencia y capacidad necesarias para hacer un buen trabajo. En sus manos está mantener ese optimismo colectivo demostrando que, además, tienen la voluntad de liderar un proceso de transformación interno en la Corte Suprema de Justicia y en todo el Órgano Judicial.

Las necesidades son muchas. Además de fallar de manera objetiva, imparcial y expedita, es imperativo transparentar los procesos internos del Órgano Judicial e implementar, de manera efectiva, una carrera judicial que nos garantice a los ciudadanos una justicia certera, objetiva y expedita. Las dificultades serán muchas y si bien los tres nuevos magistrados no hacen mayoría, su entrada puede impulsar a otros dentro de la Corte a lograr estos objetivos. Que los magistrados hablan a través de sus fallos... en estos momentos necesitamos que esos fallos griten ¡JUSTICIA! y acaben con la impunidad que ha caracterizado a nuestro sistema. Solo así podremos construir una sociedad próspera. Solo así podremos combatir la desigualdad y vivir en paz.

La autora es miembro de Movin y conductora del programa Sal y Pimienta

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